Las plantillas pueden acelerar el desarrollo de una web, pero no resuelven los problemas de fondo. Elegir un buen layout no garantiza que el mensaje sea claro, que la información esté bien jerarquizada o que el usuario entienda qué hacer. Cuando una web falla, rara vez es por el diseño base; casi siempre es por falta de criterio al adaptar el contenido y la estructura al negocio.
Una plantilla es solo un punto de partida. Sin una definición clara de objetivos, público y propuesta de valor, cualquier diseño termina siendo genérico. El verdadero trabajo está en ajustar textos, ordenar secciones, eliminar lo innecesario y construir una narrativa coherente. Usadas con criterio, las plantillas son una herramienta útil. Usadas como solución mágica, solo maquillan problemas que siguen ahí.



